miércoles, 1 de junio de 2016

EL PESO DE LOS MUERTOS (VÍCTOR DEL ÁRBOL)

El peso de los muertos

Víctor del Árbol




FICHA TÉCNICA

Título: El peso de los muertos
Autor: Víctor del Árbol
Editorial: AlRevés, 2016
Encuadernación: Tapa  blanda
Páginas: 288









VÍCTOR DEL ÁRBOL



Nacido en Barcelona en 1968, fue mosso d´esquadra desde 1992 hasta 2012. Es Licenciado en Historia por la Universitad de Barcelona.

Cinco son sus novelas publicadas hasta ahora, todas cargadas de premios:

-El peso de los muertos (2006) Premio Tiflos de Novela 2006

-La tristeza del samurai (2011): Premio Le Prix du Polar Européen 2012, Premio Tormo Negro 2013

-Respirar por la herida (2013) Finalista en el Festival Internacional de Cine Negro de Beaune 2014 a la mejor novela extranjera.

-Un millón de gotas (2014): Mejor novela escrita en español del 2014 por la asociación de blogueros en España Creatio Club Literario, III Premio Para Negra Ciudad de Salamanca 2015, Grand Prix de Littérature Policière y mejor novela policial extranjera por el Magazine Lire. 

-La víspera de casi todo: Premio Nadal, 2016







ARGUMENTO de EL PESO DE LOS MUERTOS


«Un hombre al que apenas había visto en vida pero que la había acompañado siempre desde aquella tarde de 1945 en el puerto. Él era la causa por la que había regresado, No servía de nada guardar rencor. Lo mejor era cargar con lo que la vida le daba y seguir adelante. Era necesario hacer aquel viaje, y enfrentarse de una vez por todas a su pasado… siempre y cuando lo que le dijo Octavio Cruz por teléfono fuese cierto».  (Página 34)

Una llamada telefónica interrumpe la placentera vida de Lucía, que vive exiliada en Suiza con su marido Andrés. Decide no obstante viajar a Barcelona para llevar las cenizas de su padre y enfrentarse al pasado.

«Ojalá Octavio Cruz no la hubiese llamado, pensó en aquel instante Lucía. Podía haberse quedado en Viena con su marido y su matrimonio plácido, y sus amigos convenientes y poco entrometidos. De pronto comprendía lo absurdo de haber abandonado su vida sin aristas aparentes para volver a esta cadena de sensaciones y recuerdos que la arrastraba por el cuello al infierno». (Página 113)







EL PESO DE LOS MUERTOS


Es imposible que esta reseña no resulte un tanto peculiar, porque supone ir a la primera novela publicada por Víctor del Árbol, un autor que me tiene cautivado y del que ya había leído las cuatro siguientes, incluyendo como no, su laureado Premio Nadal.
El peso de los muertos, diez años después de su publicación y siendo muy difícil, por no decir imposible encontrarla en ningún sitio, ha sido publicada de nuevo por Editorial AlRevés. Sin embargo, la numeración de las páginas a las que hago referencia en el texto, corresponden a la primera edición, la de Castalia.
Antes de publicarla, ya me comentó Víctor del Árbol (le pregunté por esta novela durante la presentación en Madrid de La víspera de casi todo) que esta nueva edición, por respeto a aquellos que ya la habían leído, no era una revisión ni ampliación de la primera, que el texto era el mismo.

Lo primero que me ha llamado la atención de esta novela, es que no desentona para nada con el resto de las novelas que ha publicado, hasta el punto de que, si no lo supiese, nunca pensaría que se trata de una primera novela, tanto por temática (muy alejada de lo que pudiera considerarse esa novela en la que el autor saca lo que ha sido su experiencia vital y en la que en muchos casos agota todo lo que tiene que contar), como por su complejidad.
Lo que no ha supuesto una sorpresa, ha sido encontrar en El peso de los muertos, esos rasgos y temas tan característicos del autor y que podemos encontrar en todas sus novelas. Comenzando por sus personajes, a los que aquí da una definición que no volveremos a encontrar en el resto de sus novelas, pero que los caracteriza muy bien: de una raza lluviosa:
«-Yo soy de una raza lluviosa, como usted.
-¿A qué se refiere con eso de la raza de lluvia? 
-Trae la lluvia consigo, es su traje, Ha mudado de cuerpo pero sigue llevando el mismo vestido. Igual que yo. Llevo una nube encima, y adonde voy me sigue como la sombra de mi tristeza. Igual que a usted. Llenaríamos un océano si nos juntásemos». (Página 122)

Unos personajes que como ocurrirá luego en todas sus novelas, por buenos que sean, tienen también su lado oscuro, su pizca de maldad. Desde Octavio Cruz, el antiguo amigo de Lucía que es quien la llamó para que volviera a Barcelona:
«A primera vista Octavio Cruz parecía u ser arenoso, blando, Permanentemente mostraba una expresión de incertidumbre que acentuaban unos labios delgados y titubeantes, como si siempre le quedara algo por decir y no encontrara el momento de hacerlo. (…) Temía cuarenta y cinco años, pero la barba descuidada y la obesidad le hacían parecer diez años más viejo». (Página 37)

Lucía, la protagonista, de la que poco a poco iremos conociendo su oscuro pasado:
«¿Aclarar las cosas? Lucía no entendía bien cómo se hacía eso. Su vida era una cadena de mentiras entrecruzadas en la que cada eslabón era una mentira que justificaba la siguiente. No hubiese sabido por dónde empezar». (Página 47)

Nahum Márquez, el hombre condenado a muerte por el asesinato de la mujer del General Quiroga, una mujer de la que estaba enamorado.

Si acaso, la excepción sería Andrés, el marido de Lucía, quizás el más puro de todos los personajes, anclado en sus ideales juveniles, si bien es incapaz de no ir detrás de otras mujeres a pesar de estar enamorado de la suya.
«Lo había intentado con toda su fuerza y nadie podía reprocharle lo contrario, pero querer a Lucía más allá del duro caparazón bajo el que asomaba de vez en cuando era muy difícil. A sui lado tenía la sensación de estar incompleto, de ir siempre en busca de algo de ella que era inaprensible». (Página 22)

Pero por encima de todos brilla la figura del inspector Ulises, al que todos llaman “el moro”, con la que Víctor del Árbol comienza su galería de malos ilustres. Personajes a los que el lector odiará con toda su alma.


Ya en esta primera novela, la venganza será el motor que mueve a sus personajes, una constante en la literatura de Víctor del Árbol. Ese “Ojo por ojo, diente por diente” que rezaba la insignia del padre de Lucía, y cuyo verdadero significado conoceremos a lo largo de la novela:
«Cuanto más cerca estaba de la calle Imperio y del moro Ulises, más miedo sentía de que la sentencia de la antigua insignia de su padre se hiciese realidad: “Aquello que hiciste te será devuelto por alguien”». (Página 90)


También ser hará presente la figura del héroe, una figura que volverá a explorar muy a fondo en Un millón de gotas, pero que ya está aquí en El peso de los muertos
«Su padre, Juan de Dios, era un héroe, un mito, una leyenda que había herido en lo más hondo al general Quiroga, la bestia más sanguinaria de la policía militar franquista. Por ese mismo crimen, su padre era un proscrito, él y todos los suyos, de por vida. Y todo se lo debía al que entonces era inspector Ulises, al que todos llamaban entre dientes El Moro» (Página 56)

Un héroe para los demás. Pero Lucía arrastra las consecuencias de los actos de aquel que para ella fue cualquier cosa menos un héroe:
«Repitió en voz baja esa suerte de elegía, como si las cenizas de su padre fuesen a encarnarse otra vez por arte de magia en aquel hombrecillo rechoncho de aspecto bovino que fue en vida y que para nada relacionaba con esa sentencia: “Los hombres de valor dan sentido a nuestra lucha”». (Página 20)


Puerto de Barcelona
La acción transcurre fundamentalmente en Barcelona, si bien no es un recorrido exhaustivo por la misma, ni un retrato de la ciudad, por más que le dedique una descripción demoledora:
«Lucía no sintió una emoción especial al divisar Barcelona. Vista desde el aire era una superficie como todas, un amasijo impersonal de cemento volcado hacia el mar. Se dio cuenta nada más salir de la terminal que esa ciudad tenía poco que ver ya con ella». (Página 23)

Curiosamente, la costa de Morte, concretamente Muixido, es el escenario de una de las escenas de la novela. Un escenario que será, por más que en esa ocasión sea un pueblo ficticio, el protagonista de su novela La víspera de casi todo.


La novela arranca con una escena de esas que cuando aparece en una novela, no puede menos que ponerme los pelos de punta: la ejecución de un hombre por un asesinato. Una ejecución que será llevada a cabo por el procedimiento del garrote vil. Un muerto para arrancar, pero habrá más a lo largo de la novela, pues todos los protagonistas tienen a sus espaldas algunos muertos, bien reales o ficticios. De ahí viene el título,  de la frase que Ulises le dirige a Nahum:
«-Pesan mucho los muertos ¿verdad?» (Página 361)


Muy buena la ambientación de la novela, con dos épocas históricas diferentes (sin contar el arranque en Costa da Morte en 1915 ni la breve incursión en Melilla en 1925): Barcelona nada más acabar la guerra civil, y la Barcelona de 1975 en los días previos a la muerte de Franco.


Y para rematar, una de esas frases que aparecen en la novela y que te obligan a una reflexión personal:
«Así era la vida, pensó, un círculo que termina donde empieza. Uno anda de chico a viejo sin darse cuenta de que, en realidad, no avanza, solo desanda lo andado». (Página 364)






IMPRESIÓN PERSONAL

Ni siquiera en su primera novela, esa que podría esperar más floja por ser un principiante, ha bajado Víctor del Árbol su nivel. Una novela que gracias a la reedición de la misma, podréis conocer ahora muchos de vosotros.
Hacedlo, tanto si no conocéis al autor, pues será un buen modo de hacerlo, como si ya lo seguís, porque no os defraudará esta novela en la que ya están presentes todas las características que determinan su modo y estilo de escribir y narrar historias.

Si lo conoces, ya sabes que la tristeza es una de sus características, esa raza de hombres y mujeres lluviosos de los que os hablaba al principio del comentario. Pero no es menos cierto, que son personajes dotados de una vitalidad y una fuerza, que son difíciles de olvidar.

Y como siempre, una novela que, aunque en principio podríamos incluir en el género negro, es una mezcla de géneros, difícil de clasificar, en una palabra. No importa, lo que importa es la historia que nos cuenta, y si hay algo que también caracteriza a Víctor del Árbol es que es un gran contador de historias. El peso de los muertos no es una excepción, sino el comienzo del que está siendo una brillantísima carrera que esperamos que continúe muchos años.







VALORACIÓN: 10/10


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5 comentarios:

  1. NO sabía que la habían reeditado! Tendré que darme el caprichito, aunque aún tengo dos novelas del autor pendiente en la estantería.
    Besotes!!!

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  2. Víctor tiene un estilo, que aun leyendo sólo una de sus novelas, ya se nota muy suyo. Tengo pendiente todas sus otras novelas publicadas y me alegra saber que sigue en la misma línea y a la altura de sus sucesoras.

    Besitos

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  3. Gracias por la reseña, he leído nada del autor.
    Besos

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  4. Me encantaría leerla. Es un autor que me apasiona y esta es la única que me falta de él. Muchas gracias por la reseña.
    Besos

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  5. Tengo pendiente leer al autor!

    Besotes

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