jueves, 12 de enero de 2017

LA HORA DE DESPERTARNOS JUNTOS (KIRMEN URIBE)

La hora de despertarnos juntos
Kirmen Uribe




FICHA TÉCNICA

Título: La hora de despertarnos juntos
Autor: Kirmen Uribe
Traducción: José María Isasi
Editorial: Seix Barral, 2016
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 446






KIRMEN URIBE

Esto es lo que su editorial nos dice de él:

Kirmen Uribe. Nacido en Ondarroa, Vizcaya, en 1970, se licenció en Filología Vasca y cursó estudios de postgrado de Literatura Comparada en Trento. Es autor de proyectos multimedia que combinan la literatura con diferentes disciplinas artísticas y ha participado en encuentros literarios en Europa, Asia y América. Ha traducido a Raymond Carver, Sylvia Plath, Anne Sexton, Mahmud Darwish y Wislawa Szymborska, entre otros, y colabora en diversos medios de prensa escrita, incluida la prestigiosa revista The New Yorker.
La publicación en 2001 de su libro de poemas Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto dame la mano, 2003), supuso, según la crítica, una «revolución tranquila» en el ámbito de la literatura vasca. Traducido al castellano, francés, inglés y ruso, el poemario fue galardonado con el Premio Nacional de la Crítica y elegido finalista al mejor libro de poesía traducido al inglés en 2007 en EE. UU. por el PEN American Center.

En este blog puedes encontrar la reseña de uno de sus libros: Lo que mueve el mundo.






ARGUMENTO de LA HORA DE DESPERTARNOS JUNTOS


A través de la historia de la familia formada por Karmele Urresti y Txomin Letamendi, iremos conociendo la historia del País Vasco y de buena parte del mundo del siglo XX. Desde la guerra civil, al exilio en Venezuela, la Segunda Guerra Mundial y el fin del régimen franquista.






LA HORA DE DESPERTARNOS JUNTOS


Noche de artistas en Ibaigane
La novela comienza con un cuadro. Un cuadro de Antonio Gezala que recrea una fiesta en la que, pese a tener todos los presentes la cara difuminada y no podérseles reconocer, están los que van a ser grandes protagonistas de esta novela: Karmele Urresti y Txomin Letamendi.
«En el año 2008, el Ayuntamiento de Bilbao adquirió, para la colección del Museo de Bellas Artes de la ciudad, un cuadro del pintor Antonio Gezala, que había pertenecido a un dueño particular durante largo tiempo. El lienzo, llamado Noche de artistas en Ibaigane recrea una fiesta celebrada en el palacio bilbaíno en 1927». (Página 19)

Tras luchar en el frente de batalla, en el que llegó a alcanzar el grado de comandante, Txomin sobrevivió en el exilio haciendo lo que mejor sabía: tocar la trompeta, algo que hacía en una orquesta que recorría Europa desde su sede en Francia. Pero la Segund Guerra Mundial lo trastocó todo y finalmente los llevó hasta un exilio más lejano: hasta Venezuela, desde donde volvería para luchar contra el régimen franquista en los servicios de información secretos que tenía el gobierno vasco en el exilio:
«Una interpretación formidable, comandante Letamendi. como soldado en el frente eras bueno, pero como músico en el escenario, insuperable». (página 92)

A través del peregrinaje de esta familia, el autor nos irá mostrando buena parte dela forma de ser del pueblo vasco:
«El vasco ama al prójimo, pero también tiene su lado individualista. Y ahí están los caseríos que lo prueban: cada uno construido lo más lejos posible del otro». (Página 63)






IMPRESIÓN PERSONAL

Por una vez, me voy a demorar mucho más en mi impresión personal que en el desarrollo del propio libro. Lo haré intentando explicar porqué no me ha gustado esta novela.
Empecé a leer la novela y a las cuarenta páginas decidí dejarla y empezar con otra diferente. No era el momento adecuado, no me centraba, no avanzaba…, así que mejor dejarlo y empezar de cero otra vez como hice unos diez días más tarde.
Entonces si pude continuar con la lectura, pero hay cosas que seguían ahí y que motivaron el que en un pr8mer momento lo dejara: El comienzo, por más que intente ponernos en situación a través de un cuadro, no es de los que atrapan como lector. Da muchas vueltas sin contar en realidad nada, no crean intriga. En dos palabras: no seduce, por lo menos a mí. Lo malo es que eso no sucede solo al principio, sino durante buena parte de la novela.
Tal vez en un intento de dar mayor verosimilitud a los hechos que nos narra, reales por otra parte, está escrita en tercera persona, buscando un mayor distanciamiento. Pero tanto distanciamiento lo que consigue es que sea más difícil empatizar con los personajes, convertir una novela que podía ser muy emotiva en algo muchas veces muy frío. (Insisto, esas son mis sensaciones)

A eso hay que sumar el planteamiento político de la novela. Muy lícito, por otra parte. La hora de despertarnos no deja de ser otra cosa que una apología del independentismo. Escrita más desde el corazón que desde la razón, algo por otra parte lógico, porque no deja de tratarse de un sentimiento.
Pero todo el distanciamiento que manifestaba en la trama novelística se pierde aquí, hasta el punto de mostrarnos nada más que un lado de la moneda. Y dar solo una parte de la verdad, no deja de ser otra cosa que un engaño.
En esta novela, todos los vascos son buenos, todo lo hacen bien y son reprimidos por el gobierno franquista (lo que no deja de ser cierto) y engañados por el mundo mundial con sus promesas de “liberación” cuando acabe la segunda guerra mundial (en realidad el régimen franquista movió muy bien sus bazas anticomunistas y esas promesas no se cumplieron).
Sobre el tema ETA pasa tan de puntillas que solo se menciona el atentado contra Carrero Blanco y el de la calle Correo. Poco más, sin profundizar aunque se mencione el origen de dicha banda y su posterior división.
Por eso, frases como la siguiente son incompletas. Demasiado incompletas:
«Al parecer, le descerrajó dos tiros un agente desquiciado y borracho». (Página 412)

Porque no se menciona todos los que estaban efectivamente desquiciados, mirando todas las mañanas los bajos del coche, hartos de que sus compañeros volaran por los aires, les dieran dos tiros o les atacaran sus casas cuartel con la familia dentro.
Si no mencionas nada de eso, la parte final de la novela queda totalmente en el aire. Porque al final vienen los lamentos por lo ocurrido, aunque no tienen sentido tras la lectura, porque no se ha hablado claramente de la violencia como para ahora lamentarse de unos hechos que ni cuenta ni da importancia:
«¿Por qué no reaccionamos ante la espiral de violencia y muerte? ¿Por qué no detuvimos a tiempo aquella inercia sin sentido? ¿Por qué nos callamos? ¿Por qué negamos el sufrimiento ajeno?». (Página 432)

Con todo, no es el pensamiento político de la novela lo que me hace bajarle tanto la nota, sino que lo que podía haber sido una gran historia me ha aburrido. 



VALORACIÓN: 6/10

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6 comentarios:

  1. Pues que lástima, lo tenía en el punto de mira, porque mi familia paterna es de ese pueblo y la historia me llamaba la atención... Pero bajaré mis expectativas si decido leerlo. Gracias.
    Un beso

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  2. ¡Hola!
    Soy nueva por tu blog^^
    este libro no me llama demasiado, lo dejo pasar de momento :)

    Besos

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  3. Pintaba bien este libro, pero ese tono tan parcial... No creo que me anime.
    Besotes!!!

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  4. Ya te he comentado en Facebook que mis expectativas estaban muy altas...Me he quedado un poco plof!! No me toca a mi reseñarlo, pero cuando lo lea te comento...

    Besos

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  5. El último libro que leí de Kirme Uribe me gustó mucho, así que tenía ganas de leer este, pero, por lo que cuentas, me parece que no voy a animarme a leerlo.
    Un beso!

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  6. Hola. la lectura que yo he hecho del libro difiere de la que veo por aquí. Aunque es cierto que todo el antifranquismo que relata parece ser del PNV, también es cierto que el discurrir del libro es un río lento pero sin pausa que nos lleva a la autocrítica sobre mirar para otro lado durante los años en que ETA tomó como rehén al pueblo vasco para, en su nombre, cometer barbaridades.
    Kirmen Uribe puede defender el independentismo, es una lectura posible (aunque no la única), pero no es blando con los años que han pasado sin que se haga una verdadera crítica de los métodos de quienes decían actuar en nombre del pueblo sin haber consultado primero (pero con su silencio cómplice como apoyo).
    Un saludo
    marisa

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