lunes, 12 de noviembre de 2012

MISIÓN OLVIDO (MARÍA DUEÑAS)

                                     


Un alto entre tanta novela autoeditada para presentaros una reseña con la que obtuve un premio en el blog  Kayena: blanco sobre negro, en el concurso que allí ella organiza: La reseña del mes, aún a pesar de no contar todavía con este blog.


En busca del olvido


No hay duda de que el libro más esperado para el inicio de este nuevo curso tras el verano es Misión Olvido de María Dueñas. No en vano María Dueñas ha conseguido algo muy poco frecuente entre los escritores, algo lejano incluso para muchos de los grandes autores consagrados y queridos (lo que es lo mismo que decir que sus libros son comprados) del panorama literario español: Ha vendido un millón de ejemplares de su primera novela El tiempo entre costuras.
Un éxito que no ha sido solo español, puesto que ha sido traducido y vendido en veintisiete países. Además el éxito lejos de parar seguirá en alza, pues a finales de año Antena3 emitirá la serie televisiva basada en las aventuras de Sira Quiroga, la modistilla que conquistó el corazón de los españoles con Dicha novela.
Un éxito que se ha basado no tanto en una ingente labor de propaganda o de un marketing agresivo, sino en el boca oreja, en la recomendación que los lectores iban haciéndose entre sí. De ahí que el éxito no haya sido flor de un día.


María Dueñas
Hasta tal punto era esperada esta segunda novela, que como me decía el vendedor de El Corte Inglés (en realidad esta novela era un cambio de otra que me regalaron con su correspondiente tiquet regalo y que acaba de leer), media tienda estaba ocupada por las “sombras” y por Misión olvido.
Una novela que al igual que toda segunda entrega de una artista (en eso no hay diferencias entre músicos o escritores) es un punto importantísimo en su carrera, especialmente si la primera ha sido un éxito inesperado de alguien desconocido, pues supone la confirmación de que estamos ante un genio, o hace presuponer que el primer éxito fue flor de un día (¿acaso el burro flautista no arrancó también una nota a la flauta)

Por eso mismo, y permitidme que por un momento me adelante a las conclusiones, ha supuesto para mi toda una sorpresa que María Dueñas haya utilizado un registro totalmente diferente al anterior. No solo no es una continuación de la primera novela, sino que la temática es totalmente diferente y los escenarios salvo una pequeña incursión en Madrid, son totalmente distintos.
Felicidades pues a María Dueñas por su valentía.



EL LIBRO

Lo primero que llama la atención de libro es su contraportada, más que por lo que dice, por lo que no cuenta, porque si no sabes de qué trata el libro, vas a seguir sin saberlo. De hecho apenas se cuenta nada en ningún sitio del argumento. Lógico, pues el argumento de la novela es mínimo.
«Misión Olvido cruza fronteras y tiempos para hablarnos de pérdidas, coraje, segundas oportunidades y reconstrucción. Una historia luminosa a caballo entre los años cincuenta y el fin del siglo XX que transita por España y California desplegando intrigas imprevistas, amores entrecruzados y personajes cargados de pasión y humanidad.»

Todo cierto, pero nada dice. Como tampoco lo hace el segundo párrafo de la contraportada, una gran introducción a la novela, eso sí:
«Tres años después de la publicación de El tiempo entre costuras, vuelvo a llamar a las puertas de los lectores con la historia y la voz de una mujer. Una mujer contemporánea cuya estabilidad aparentemente invulnerable ha saltado de pronto por los aires. Se llama Blanca Perea y ha decidido huir.»


Si lo anterior puede ser más o menos discutible, pues a fin de cuentas tampoco es necesario desvelar mucho para que los lectores de María Dueñas se animen con el libro, mucho más discutible me parece la solapa interior, pues no sólo nos ponen un texto muy poco representativo del lenguaje que vamos a encontrar en el libro, sino que puede llevarnos a pensar que estamos ante una novela rosa. Rosa en el peor sentido de la expresión, una de esas novelas que rozan la ñoñería, que bien podría pasar por un culebrón venezolano. Y nada más lejos de la realidad.



Resulta muy interesante comparar esta novela con la anterior, porque al margen de lo bien escrita que está, da la impresión de estar escrita por dos personas totalmente distintas, pues más que puntos en común, lo que he encontrado son diferencias.


SEMEJANZAS
Quizás el único punto en común sea la variedad de géneros que podemos encontrar en la novela. Por un lado tiene su toque de novela histórica, reflejando algunos periodos de nuestra historia reciente como los inmediatamente anteriores a la guerra civil, o parte de la postguerra, concretamente la España de finales de los años cincuenta. Muy interesante por cierto esta última, pues se nos muestra una España a todas luces sorprendente al estar vista desde los ojos de un forastero, de un estadounidense que ha venido a estudiar nuestra literatura. Pero no solo es la historia de España, sino de la presencia española en California a través de las misiones que nuestros monjes fueron creando allí.
Una novela en la que la literatura está muy presente, aunque tal vez no del modo que puedas suponer, pues tiene como protagonista a un exiliado: Ramón J. Sender. Un caso muy curioso, porque en España estaba prohibido por su pensamiento político, pero en el exilio no era querido por sus enfrentamientos con el partido comunista.

Pero también es una novela de amor. O de amores, pues hay más de una historia de amor. O de desamores, que no deja de ser otra forma de amor. No en vano, la inesperada pérdida del amor es el motor de arranque de esta novela.



DIFERENCIAS
No vamos a encontrarnos con una novela de argumento lineal que avanza en el tiempo, sino de tres historias, en tiempos históricos diferentes aunque próximos en el tiempo que terminan confluyendo, con personajes comunes entre ellas. Unas historias que van alternándose en la narración.

Mientras que una de las características principales de El tiempo entre costuras era que se trataba de una novela de “mujeres”, entendiendo por tal no que se trata de una novela escrita para mujeres sino que los protagonistas fundamentales eran todos mujeres, en este caso, aunque también nos encontremos varias mujeres de fuerte personalidad (no son la protagonista), los personajes masculinos de esta novela tienen tanta fuerza o más que la propia mujer protagonista de la historia. Y eso en sí mismo es un avance, pues hace que la novela sea mucho más completa, que abarque un universo de personalidades mucho mayor.

Pero quizás la mayor diferencia estriba en que mientras que El tiempo entre costuras era fundamentalmente una novela de aventuras con un ritmo trepidante, todo lo contrario que Misión Olvido, que es cualquier cosa menos una novela de aventuras y tiene un ritmo muy reposado. Demasiado reposado en algún momento, sobre todo al principio.
Misión olvido es una novela en la que lo más importante son los sentimientos, muy por encima de la acción. Eso es algo que puede gustar al lector, o defraudar a aquellos que están buscando una novela como la anterior en la que predominaba la acción.



ARGUMENTO

Misión en California
Blanca Perea siente como su mundo se ha hundido de repente. Tras casi veinticinco años de matrimonio, un matrimonio que ella creía consolidado. Después de unos duros inicios en los que ella tuvo que renunciar a una carrera aún no terminada para hacerse cargo de los hijos mientras su marido remataba unas oposiciones, acabando sus estudios robando tiempo de donde no existía, trabajando en lo que fuera para ir manteniendo a la familia, ahora que parecía que todo rodaba bien, con un buen trabajo en la Universidad, con los hijos ya volando del hogar, su marido se va de casa con una joven compañera de trabajo, mucho más joven que él.
Por eso Blanca decide huir, alejarse de su mundo, de todo lo que pueda recordarle a su marido. Por ello estudia los posibles trabajos que pueda tener en el extranjero.. Lituania, Portugal y California son las opciones. Y se decanta por California, no porque sea el mejor trabajo, sino porque es el que está más lejos.
Allí, en la Universidad de Santa Cecilia, su trabajo consistirá en ordenar el legado de Antonio Fontana, un español que vino a California en un intercambio de trabajo justo antes de la guerra civil y nunca regresó a España. Los últimos años de su vida los dedicó a estudiar las misiones que los monjes españoles fueron creando en California. Blanca Perea terminará buscando la pista de la Misión Olvido, una misión de la que no se conoce su existencia pero de la que por lo visto el profesor Fontana estaba convencido de su existencia.

Una labor en la que Blanca no estará sola, sino que contará con la ayuda de Carter, un profesor americano que residió unos años en España a finales de los años cincuenta, dedicado al estudio de la figura y la obra de Ramon J. Sender.



IMPRESIÓN PERSONAL

«A veces la vida se nos cae a los pies con el peso y el frío de una bola de plomo. Así lo sentí al abrir la puerta del despacho. Tan próximo, tan cálido, tan mío. Antes.»
Así, de este modo tan contundente empieza la novela. Tremendo ese contraste entre el frío y el vacío que siente la protagonista en contraposición con la calidez (o candidez) con la que vivía su vida hasta ese momento. Una situación que lejos de ser extraordinaria podemos ver con frecuencia a nuestro alrededor, con mujeres u hombres totalmente desestabilizados ante una ruptura matrimonial o sentimental. Personas que toman decisiones que pueden parecernos totalmente irracionales y que tal vez lo sean, pero que están tomadas con un corazón roto. Algo semejante es lo que le ocurre a Blanca, incapaz de asimilar lo que está pasando (¿realmente hay alguien que de buenas a primeras sea capaz de aceptar algo semejante) y que por eso toma una decisión que no parece lógica. Porque huir y escapar no es nunca la solución.
Pero en esa huida encontrará gente que ha sufrido como ella, gente como Rebecca que no tuvo más remedio que separarse de un marido al que adoraba. Gente que ha sabido rehacer sus vidas. Y gente que no ha sido capaz de asimilar la pérdida y vive una vida envenenada con el rencor, buscando culpables donde no los hay, sin aceptar su propia responsabilidad. Gente a la que el destino le ha arrancado de golpe al ser amado y ha vivido una época negra en su vida hasta conseguir salir del hoyo de la depresión.
Creo que está muy conseguida la evolución psicológica de Blanca, entre otras cosas porque su situación, su reacción y su evolución me han parecido en todo momento creíbles, reales. La autora nos muestra sentimientos que aunque no hayamos vivido personalmente, conocemos a gente que ha tenido que pasar por esa fase de dolor y destrucción y a la que en la medida de lo posible hemos intentado ayudar para salir fortalecidos y con el menor número de cicatrices posibles del trance.
Todos aquellos que disfrutéis con novelas que nos muestran los sentimientos de sus personajes, disfrutaréis con Misión Olvido.


Portada de Misión Olvido
Pero no es una novela perfecta, porque especialmente al principio de la novela, hay numerosas pérdidas de ritmo. El encaje entre la narración del pasado y las desventuras de Blanca en el presente no está del todo conseguido. O tal vez si lo está, pero es tan bonita, tan impactante y tan interesante la historia de Daniel Carter, ese joven estudiante estadounidense que ha venido a España a estudiar, me he sentido tan enganchado a esa descripción de la España de finales de los años 50 y la primera presencia de los americanos en nuestro suelo patrio, que me molestaba cuando se cortaba esa historia para volvernos al presente, en el que por muy bien contada que esté la historia, me importaba mucho menos la situación de Blanca.
Algo que con el paso de las páginas va diluyéndose, porque también terminé enganchado a la peripecia vital de Blanca. Quizás esa sea la diferencia de ritmos, que de las dos historias paralelas que se nos narran, una me enganchó directamente y la otra requirió de un cierto tiempo.

Aunque la autora diga que pretendía huir de hacer una novela histórica, todo es cuestión de definición, porque precisamente lo que más me ha gustado es la parte histórica de esta novela, el cómo ha sabido reunir en una misma historia las misiones de los monjes españoles en California y la presencia de los estadounidenses en España con la creación de las primeras bases militares. Unas bases que trajeron no solamente dinero a España, sino que también mostraron que había otro modo de vida. El contraste entre la España de aquella época y su consumismo (con su mismo traje, con su mismos y mínimos enseres) y el consumismo que proponían los americanos, supuso un despegue (no necesariamente para bien) en nuestra mentalidad.
Interesantísima también esa visión de España que nos muestra un joven americano, para el que todo supone una sorpresa. Es cierto, estamos acostumbrados a ser como somos y ni siquiera nos damos cuenta de ellos. Por eso es tan curioso ver cómo nos ven desde fuera, con esas costumbres de nuestros bares, el tapeo, nuestros desayunos, los olores, las calles bulliciosas de gente, las gentes dispuestas a charlar....

Hay detalles que me han llamado la atención, como que la acción del presente se sitúe en el año 1999. Claro, que no es caprichoso, porque no se trata tanto de que ocurra algún acontecimiento en esos años que justifique dicha fecha, sino algo más sencillo: la edad de los protagonistas, porque si lo hubiera retrasado a la actualidad, el profesor Carter se hubiera ido a los setenta años, imposibilitando parte de la trama.

Algo que se nota también en la novela, es el dominio de la situación y los escenarios. Lógico, pues la autora ha trabajado muchos años en la Universidad, por lo que es un ambiente que conoce muy bien. Ha viajado también al extranjero, ha estado en Estados Unidos y la ciudad en la que centra parte de la acción en España, Cartagena, es parte de su hogar y sus vivencias.
Muy hábil además la elección de este punto, pues consigue matar dos pájaros de un tiro, pues no sólo lleva la acción a una ciudad que conoce, sino que le permite introducir la presencia americana en España, por ser Cartagena uno de los puntos en la que se asentaron las bases estadounidenses en España.
Para ello recurre a una gran excusa, el viaje de Carter a dicha ciudad en busca de los orígenes de Mister Witt en el cantón, una de las novelas escritas por Ramón J. Sender.



RESUMIENDO
Una novela que me ha gustado mucho, en la que predominan los sentimientos sobre la acción, algo que puede decepcionar a alguno de los lectores que busquen en esta nueva novela un estilo semejante al de la anterior.
Cinco estrellas a pesar de que mi valoración no sea un diez, porque a pesar de esos fallos de ritmo (es una impresión muy personal), es de esas novelas que al terminarlas te dejan un regusto muy agradable, una sensación de pena por haber terminado la lectura, algo que son muy pocas las novelas que lo consiguen.
Creo no obstante, que por ese predominio de los sentimientos, no tendrá tanto éxito como la anterior, pero a mi me ha servido para apuntarla en mi reducida lista de autores a seguir.






Valoración: 9/10




10 comentarios:

  1. Olé!!!normal que ganaras el mes de la reseña en el blog de Kayena.
    Yo la leí hace nada, pero me resultó algo floja...pero quizá sea por mi, porque El tiempo entre costuras me gustó pero tampoco me enamoró...aunque poco tiene que ver si te fijas en como has indicado perfectamente que parece casi escritas por dos personas distintas.
    Un beso!

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  2. Enhorabuena por el diamante bloguero :P, más que merecido. Yo soy uno de esos bichos raros a los que esta novela no atrae nada de nada, será porque aún no leí "El tiempo entre costuras". Me alegra que la hayas disfrutado.

    Un beso shakiano!!!

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  3. Pues nada, a ver si me estreno con María Dueñas, que ya va siendo hora...

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  4. Me alegro de que te haya gustado, esta novela está generando disparidad de opiniones, yo lei El tiempo entre costuras y me encantó y quería leer esta pero me da un poco de miedo que me decepcione, será cuestión de probar
    besos

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  5. Yo lo leí y aunque está genialmente escrito, la historia no me acabó de llegar.

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  6. Como ya te he dicho por otros lares, le tengo muchas ganas.

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  7. Coincido, sobre todo con la idea de que ha apostado fuerte haciendo un cambio en el tipo de historia, ese toque más intimista a mi sí que me ha gustado aunque es verdad que tiene sus puntos negativos, aún así como ya anuncias también seguiré la pista de la autora. Un besito

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  8. Para mí el principal problema que me he encontrado con la novela y es algo que tú destacas son las pérdidas de ritmo. No he llegado a conectar con ninguno de los personajes y creo que tampoco con la historia.

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  9. No me extraña que ganaras este concurso! Pedazo de reseña! Y de un libro que quiero leer, porque me gustó mucho el primer libro de la autora. Por lo que estoy viendo en muchas reseñas, no llega al nivel de ese libro, pero sigo con ganas de leerlo. Y por lo que cuentas de ese toque intimista, creo que me va a gustar.
    Besotes!!!

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